{"id":272,"date":"2021-06-26T22:41:52","date_gmt":"2021-06-26T22:41:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literariacentro.org\/revista-literaria-enlinea\/?p=272"},"modified":"2021-06-27T16:01:50","modified_gmt":"2021-06-27T16:01:50","slug":"hermes-y-el-viajero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literariacentro.org\/revista-literaria-enlinea\/textos\/hermes-y-el-viajero\/","title":{"rendered":"Hermes y el viajero"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Por Antonio V\u00e1squez*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">I: Mercurio<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Escribo estos apuntes en pleno Mercurio retr\u00f3grado, para una revista que se lanza en el mismo periodo en que el planeta m\u00e1s cercano al Sol aparenta retroceder. Digo aparenta porque el fen\u00f3meno mercurial es s\u00f3lo eso, una ilusi\u00f3n \u00f3ptica que traza un lazo serpentino en el cielo. Por las advertencias que suelen hacer las astr\u00f3logas para estas fechas, se creer\u00eda que es el momento menos id\u00f3neo para estrenar el primer n\u00famero de una nueva revista literaria; aunque entonces, bajo esta misma l\u00f3gica, se podr\u00eda suponer que mi mismo nacimiento estuvo marcado por el infortunio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0 \u00a0Yo nac\u00ed un 13 de junio del a\u00f1o 1988, a las tres de la ma\u00f1ana con once minutos. En ese mes, d\u00eda y hora en el que mi madre alumbraba, Mercurio tambi\u00e9n se encontraba en retr\u00f3grado. Al contrario de lo que se podr\u00eda imaginar, no hubo ning\u00fan contratiempo ni maldici\u00f3n innata. Nac\u00ed sano y a salvo bajo el auspicio del planeta m\u00e1s veloz de nuestro sistema solar, mientras la constelaci\u00f3n de Los Gemelos dejaba una huella profunda en mi carta astral: no s\u00f3lo mi Sol se encuentra en G\u00e9minis, sino tambi\u00e9n mi Luna, mi Mercurio y mi Venus.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Para quienes no est\u00e1n familiarizados con la astrolog\u00eda, G\u00e9minis es un signo mutable de aire representado por Castor y P\u00f3lux (los Dioscuros) y regido por Mercurio. Revisando la mitolog\u00eda griega, vemos que cuando Castor fue asesinado, P\u00f3lux, el gemelo inmortal, convenci\u00f3 a su padre Zeus para que le concediera tambi\u00e9n el don de la inmortalidad a su hermano fallecido. A partir de entonces, Castor y P\u00f3lux se fueron turnando sus respectivos lugares en el Olimpo y el Hades, participando as\u00ed en una transmigraci\u00f3n c\u00edclica entre el mundo de arriba y el mundo de abajo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Es precisamente en este desplazamiento entre el Hades y el Olimpo que atestiguamos la esencia viajera de Hermes, el s\u00edmil griego del Mercurio romano. En su faceta de psicopompo, Hermes, al igual que Castor y P\u00f3lux, transitaba entre los distintos planos del cosmos como un mensajero de los dioses y un gu\u00eda para las almas en pena. Es la raz\u00f3n por la que este dios, que suele ser retratado llevando un p\u00e9taso y unas sandalias aladas, adem\u00e1s de su caduceo con el que pod\u00eda revivir a los muertos, acab\u00f3 por convertirse en el protector de los viajeros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Argento Hermes,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">que con tu vara de serpientes vigilas el deambular de escribas, salteadores y traficantes, bendice a quienes nos encomendamos a tu suerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ay\u00fadanos a encontrar el agua vol\u00e1til que tanto buscamos en nuestras andanzas,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">aquella plata l\u00edquida en la que se refleja el sentido de nuestra luz,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">que como una estrella distante titila en la oscuridad del universo&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Desde que tengo memoria, nada en mi vida me entusiasma tanto como el acto de viajar. Con mucha nostalgia recuerdo mis primeros viajes: los traslados en coche entre el restaurante donde trabajaban mis padres y nuestro departamento; las excursiones que realizaba a mi escuela en buses amarillos a zool\u00f3gicos, museos y albercas p\u00fablicas; y las traves\u00edas interminables en verano, cuando mi familia regresaba a Oaxaca desde Arizona. A\u00fan puedo oler el nescaf\u00e9 hirviente que mi pap\u00e1 guardaba en un enorme termo de pl\u00e1stico para aguantar despierto el primer tramo del viaje hasta la frontera. Mientras \u00e9l manejaba y mi mam\u00e1 la hac\u00eda de copilota, yo pod\u00eda sumergirme tranquilamente en un duermevela tibio en el que se mezclaban las se\u00f1ales confusas de la radio mexicana y gringa con el paisaje des\u00e9rtico repleto de saguaros. Alg\u00fan d\u00eda ser\u00e9 yo quien maneje, me dec\u00eda a m\u00ed mismo entre sue\u00f1os, sin siquiera tener un destino en mente. S\u00f3lo quer\u00eda viajar por viajar, sentir que mi cuerpo abandonaba lo conocido y as\u00ed saciar mi curiosidad infantil con el horizonte descubierto; aunque faltar\u00edan muchos a\u00f1os para que me moviera por mi propia cuenta por el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Esta necesidad que tengo desde que era ni\u00f1o de visitar nuevos territorios, y la inquietud que me provoca el permanecer en un solo lugar por mucho tiempo, se lo atribuyo a mi carta astral, que tambi\u00e9n es responsable de mi doble nacionalidad, de mi vocaci\u00f3n de escritor y de cualquier otro atributo mercurial m\u00edo. Si la astrolog\u00eda es una herramienta que nos permite conocernos mejor por medio de la sincronicidad (ese fen\u00f3meno en el que se vinculan de manera acausal distintos sucesos), yo con gusto proyecto las caracter\u00edsticas de mi personalidad en los astros y las conjunciones que me gobiernan porque me identifico plenamente con ellas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed como las Moiras decid\u00edan los destinos de quienes habitaban la Antigua Grecia, as\u00ed ha influido Mercurio en mi vida. Desde mi nacimiento he estado ligado i\u0301ntimamente con este planeta, lo conozco bien. Por eso me atrevo a asegurar que cualquier vida o proyecto que vea la luz durante un Mercurio retr\u00f3grado no arrastrar\u00e1 ninguna condena; que si bien es cierto que cuando este planeta retrocede hay malentendidos, retrasos imprevistos y cortocircuitos, es gracias a estos percances que se adquiere una resiliencia herm\u00e9tica, como es el caso de esta revista que tiene a Mercurio de su lado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">II: Hexagrama 56<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Dos veces quise ser economista en la misma universidad. Y dos veces fracas\u00e9. La segunda vez que abandon\u00e9 la carrera lo hice con la certeza de que respond\u00eda a un llamado. En las \u00faltimas semanas en las que estuve matriculado me la pas\u00e9 echado en el sof\u00e1 comunal de la casa de estudiantes donde viv\u00eda, leyendo \u00abEl lobo estepario\u00bb y \u00abNarciso y Goldmundo\u00bb. Fueron estas novelas de Hermann Hesse las que me motivaron a darme de baja y aceptar el hecho de que nunca llegar\u00eda a ser un economista, que mi vocaci\u00f3n era otra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Al contrario de esta experiencia que result\u00f3 ser luminosa a pesar de la anomia, la primera vez que me di de baja fue en verdad uno de los momentos m\u00e1s angustiosos de mi vida. Yo no sab\u00eda qu\u00e9 iba a ser de m\u00ed, me sent\u00eda completamente a la deriva. Hab\u00eda sido vencido por la presi\u00f3n acad\u00e9mica, por su rigor, por la soledad que me persigui\u00f3 desde el primer d\u00eda en que llegu\u00e9 a vivir a la Ciudad de M\u00e9xico y, sobre todo, por la nostalgia de un pasado al cual no pod\u00eda retornar y la tristeza y rabia que me causaba lo que estaba ocurriendo en ese momento en Oaxaca. Porque esto fue en el 2006, cuando una revuelta popular ten\u00eda al estado bajo el asedio de fuerzas federales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Un noche le llam\u00e9 a mi mam\u00e1 y le dije que ya no pod\u00eda m\u00e1s, que me iba a regresar. Entonces ella mand\u00f3 a mi pap\u00e1 para que fuera por m\u00ed. Cuando lleg\u00f3 ya ten\u00eda casi todo listo para el viaje: la ropa en una maleta y mis libros y enseres en cajas de huevo. Al d\u00eda siguiente partimos en cami\u00f3n a buena hora para llegar a Oaxaca en la tarde, pero al pasar la caseta de cobro de Tehuac\u00e1n, el viaje se fue prolongando de manera inesperada. El chofer nos avis\u00f3 que al parecer algunos manifestantes hab\u00edan tomado varias casetas y que como consecuencia \u00edbamos a tener que irnos por la libre. No fue hasta la medianoche que llegamos a las afueras de la ciudad de Oaxaca. Hasta ah\u00ed lleg\u00f3 el chofer, frente a unas canchas de tenis no muy lejos de mi antigua preparatoria; no se atrevi\u00f3 a adentrarse m\u00e1s o se lo ten\u00edan prohibido. Yo iba demasiado ensimismado como para percatarme del ambiente tenso que manten\u00eda en silencio al resto de pasajeros. No fue hasta que subimos a un taxi que nos enteramos de la ofensiva que hab\u00eda emprendido la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca para recuperar el z\u00f3calo del centro hist\u00f3rico, intento que fue reprimido con una violencia desmedida que incluy\u00f3 desapariciones forzadas y tortura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 El taxista que nos fue explicando la situaci\u00f3n nos dej\u00f3 cerca de la estaci\u00f3n de autobuses que hab\u00eda sido destrozada. Mi mam\u00e1 ya nos esperaba ah\u00ed en nuestra camioneta, aunque ten\u00eda miedo, por eso le cedi\u00f3 el volante a mi pap\u00e1. Rumbo a nuestro pueblo, enfrente de la zona militar y del Instituto Estatal de Educaci\u00f3n P\u00fablica, una camioneta blindada nos ech\u00f3 las luces altas y desde un altavoz nos orden\u00f3 que nos orill\u00e1ramos. En esa \u00e9poca yo ten\u00eda el cabello largo y desarreglado, lo cual fue motivo suficiente para que la PFP sospechara que era uno de los numerosos muchachos que andaban persiguiendo. Desde la ventana me iluminaron el rostro con una l\u00e1mpara cegadora y alguien a contraluz pregunt\u00f3 que qui\u00e9n era yo. De inmediato record\u00e9 una escena de mi infancia, cuando un agente fronterizo me pregunt\u00f3 si mis padres eran en verdad mis padres. Como estaba asustado no respond\u00ed, por eso despu\u00e9s, al cruzar la frontera, mi padre me rega\u00f1\u00f3 furioso. As\u00ed que, a diferencia de aquella vez, mientras una tropa de polic\u00edas federales nos apuntaba con sus rifles autom\u00e1ticos, yo contest\u00e9 sosegadamente que era un estudiante y que acababa de llegar del Distrito Federal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 El mundo es un terreno peligroso, acechado por nuestras violencias, en el que cualquiera puede encontrar su muerte de manera imprevista. Las madres saben bien esto, es la raz\u00f3n por la que no desean que sus criaturas se aparten de sus brazos, aunque esto signifique que ellas mismas acaben por devorar a su propia descendencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 En las dos ocasiones en las que me fui a estudiar la universidad, mi mam\u00e1 nunca se interpuso, nunca intent\u00f3 convencerme de que me quedara a su lado. Me apoy\u00f3 bastante y respet\u00f3 mi independencia. Despu\u00e9s de que renunci\u00e9 definitivamente a mi sue\u00f1o de ser economista, pas\u00e9 un par de a\u00f1os en un limbo existencial, buscando respuestas en mis lecturas, trabajando de mesero en el restaurante de mi familia por temporadas y viajando solo a distintos pueblos y ciudades del pa\u00eds, esto a pesar del clima de violencia creciente que estaba provocando la guerra de Calder\u00f3n. Fue durante este periodo que un d\u00eda se me ocurri\u00f3 intentar escribir: primero fueron poemas y luego un libro de cuentos. Y aunque estos textos no pasaron de ser ensayos, la vocaci\u00f3n de escritor comenzaba a asomarse en ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Una cosa es escuchar el llamado de la vocaci\u00f3n y hacerle caso, otra muy distinta es llegar a ella. Conforme m\u00e1s me iba convenciendo la idea de que podr\u00eda apostarle a la escritura, m\u00e1s iba surgiendo en m\u00ed una pregunta fundamental: \u00bfC\u00f3mo hacerle? No conoc\u00eda a nadie que pudiera explicarme c\u00f3mo se hace uno escritor, cu\u00e1l es el secreto. Aun as\u00ed, segu\u00ed escribiendo a tientas mientras aguardaba una se\u00f1al.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Un d\u00eda, buscando respuestas en Internet, di con algunos talleres y escuelas de escritura creativa. Desafortunadamente todas se encontraban en la Ciudad de M\u00e9xico. Yo estaba dispuesto a volver a la capital si eso significaba la posibilidad de formarme como escritor. As\u00ed que, revisando los programas de estudio y las metas de cada taller, tom\u00e9 mi decisi\u00f3n: al final, convencido por su m\u00edstica, opt\u00e9 por la Escuela Mexicana de Escritores (precedente espiritual de Literaria: Centro Mexicano de Escritores).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 En aquel entonces yo estaba trabajando de ayudante de cocina bajo la tutela de mi mam\u00e1. Para ella, el hecho de que estaba siguiendo sus pasos anunciaba el cumplimiento de uno de sus anhelos m\u00e1s preciados: que su hijo alg\u00fan d\u00eda llegar\u00eda a hacerse cargo de su negocio. Andaba contenta por eso y yo tambi\u00e9n. El tiempo que pas\u00e9 en la cocina, aprendiendo de ella, fue para m\u00ed una oportunidad de establecer una relaci\u00f3n m\u00e1s cercana con mi madre por medio de lo que m\u00e1s le apasionaba. Sin embargo, no pod\u00eda seguir ignorando el llamado de mi vocaci\u00f3n, as\u00ed que inevitablemente lleg\u00f3 el momento en el que di a conocer mis pr\u00f3ximos proyectos y aspiraciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Quiero ser escritor, eso le dije a mi mam\u00e1 al principio de nuestra pl\u00e1tica. Por alguna raz\u00f3n sent\u00eda verg\u00fcenza, como si fuera un ni\u00f1o que le estuviera confesando a su madre fr\u00eda y distante que le gusta una compa\u00f1era de la escuela. En ese momento ni siquiera entend\u00eda bien por qu\u00e9 quer\u00eda dedicarme a la literatura; fue complicado expresar las razones que me motivaban a hacerlo. A distancia s\u00f3lo puedo decir que me guiaban puras corazonadas: la fe ciega de que por medio de la escritura descubrir\u00eda qui\u00e9n era yo en realidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Finalizado mi anuncio, mi madre, como pocas veces en la vida, comenz\u00f3 a llorar frente a m\u00ed. Al saber mi intenci\u00f3n de regresar a la Ciudad de M\u00e9xico, me rog\u00f3 que lo reconsiderada. Trat\u00f3 de convencerme de que se pod\u00eda escribir desde cualquier lugar, incluso desde nuestro pueblo, y que por lo tanto no hab\u00eda necesidad de que me fuera lejos. Y aunque compart\u00eda su opini\u00f3n, algo me aseguraba que en la escuela que hab\u00eda encontrado hallar\u00eda una parte esencial de mi destino. As\u00ed que insist\u00ed en eso de irme. Como \u00faltimo recurso, a\u00fan con los ojos llorosos, mi mam\u00e1 me dijo que me necesitaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Una culpa me atorment\u00f3 los d\u00edas que siguieron a aquella discusi\u00f3n. La tristeza de mi madre se me hab\u00eda clavado en lo m\u00e1s hondo. Era su hijo y cre\u00eda que le deb\u00eda mi vida. Pero tambi\u00e9n quer\u00eda ser escritor. En la p\u00e1gina de la Escuela Mexicana de Escritores se abogaba por la idea de que la escritura es una vocaci\u00f3n como cualquier otra, y as\u00ed como un ingeniero o un abogado necesitan formarse, tambi\u00e9n un escritor requiere de una educaci\u00f3n que est\u00e9 especializada para cumplir sus necesidades creativas, m\u00e1s all\u00e1 de lo que ofrecen las licenciaturas en letras, tan limitadas por sus intereses acad\u00e9micos. Fue esta postura la que me hizo resistir los ruegos lastimosos de mi mam\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Aun as\u00ed andaba sin mucha fuerza. No estaba en condiciones de rebelarme o de volver a sacar el tema de mi partida. No quer\u00eda lastimar m\u00e1s a mi madre. En mi mente, cada vez que planeaba mi fuga, volv\u00eda incesante una pregunta que me hab\u00eda hecho ella: \u00bfPor qu\u00e9 quieres dejarme? Necesitaba ayuda, un consejo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Hasta la fecha a\u00fan no soy un experto del I Ching. Rara vez consulto \u00abEl libro de los cambios\u00bb. Aunque recientemente me han estado llamando los sesenta y cuatro hexagramas que lo conforman. En aquel a\u00f1o definitivo en el que tuve que decidir el rumbo que iba a tomar mi vida, el I Ching apareci\u00f3 como el or\u00e1culo que tanto me hac\u00eda falta. Lejos de toda solemnidad, consult\u00e9 una versi\u00f3n en l\u00ednea, de esas en las que lanzas las monedas con un click del cursor. Frente a la pantalla de mi computadora, mientras lanzaba las monedas, me concentr\u00e9 en la pregunta que estaba realizando: \u00bfDebo irme al DF o no?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Una por una fueron surgiendo apiladas las l\u00edneas del hexagrama que me dar\u00eda el consejo anhelado: dos l\u00edneas ying seguidas de dos l\u00edneas yang, y al final una l\u00ednea ying debajo de una l\u00ednea yang. Aquella figura que se hab\u00eda formado parec\u00eda ser una casa con una puerta y una sola ventana, aunque en realidad se trataba de una monta\u00f1a en llamas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">L\u00fc<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">El Viajero<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Esta situaci\u00f3n te es extra\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Es tu atracci\u00f3n por lo ex\u00f3tico lo que te ha llevado hasta aqu\u00ed, pero llegar\u00e1s a nuevos escenarios una vez que este haya perdido su misterio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Como te es ajena la mayor parte de este entorno, debes ejercer tu mejor juicio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">No conoces las costumbres de este lugar, y es f\u00e1cil cometer faltas que no sab\u00edas que exist\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Al ser un extranjero en este escenario, no hay historia que te absuelva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Observa, escucha, estudia, contempla, luego avanza con paso ligero pero sin mermar tu determinaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Seguir adelante le trae buena suerte al Viajero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Estas l\u00edneas bastaron para que yo me animara a llevar a cabo lo que me hab\u00eda propuesto desde el inicio, aun con la pena que me causaba el dejar atr\u00e1s a mi madre. Ella afortunadamente acab\u00f3 por comprender mi necesidad de irme; a pesar de mi historial de fracasos, quiso que esta vez lograra sentirme realizado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 La Escuela Mexicana de Escritores fue una experiencia crucial para m\u00ed, no s\u00f3lo en mi formaci\u00f3n como escritor, sino como ser humano. Ah\u00ed varias de las intuiciones que ten\u00eda sobre el mundo se reforzaron, revel\u00e1ndose como br\u00fajulas que me permit\u00edan navegar entre las distintas capas confusas de la realidad. Gracias a los y las maestras que tuve, y a mis colegas estudiantes, por un breve periodo de mi vida me sent\u00ed acompa\u00f1ado en mis indagaciones. Creo que nunca m\u00e1s volver\u00e9 a ser parte de una comunidad de creadores como lo fui en la Escuela Mexicana de Escritores, lo cual es un hecho que a veces me pesa y me deja en la m\u00e1s completa soledad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0\u00a0 Sin embargo entiendo que la vocaci\u00f3n es un viaje, con su punto de partida y su destino final. Si bien en el camino se van conociendo mentores y amistades entra\u00f1ables, uno nunca puede quedarse para siempre en el mismo lugar; cada quien debe ir hacia donde la vida llamea, como nos advierte el Hexagrama 56 del I Ching. \u00bfD\u00f3nde es eso? A\u00fan no lo s\u00e9, y creo que s\u00f3lo podr\u00e9 saberlo una vez que llegu\u00e9 ah\u00ed, a esa cima (o sima) personal que el futuro me tiene preparado. Que yo en dos ocasiones estuve muy seguro de que iba a ser economista y para mi sorpresa acab\u00e9 siendo escritor. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">*Antonio V\u00e1squez naci\u00f3 en Tucson, Arizona, en 1988. Es narrador y estudi\u00f3 el diplomado en formaci\u00f3n literaria en la Escuela Mexicana de Escritores. Su obra ha sido incluida en las antolog\u00edas Cartograf\u00eda de la literatura oaxaque\u00f1a actual II (Almad\u00eda, 2012) y Despu\u00e9s del viento, trece homenajes a Jes\u00fas Gardea (2015). Ausencio recibi\u00f3 el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2017. Su libro m\u00e1s reciente es Se\u00f1ales distantes (Almad\u00eda, 2020).\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Antonio V\u00e1squez* I: Mercurio Escribo estos apuntes en pleno Mercurio retr\u00f3grado, para una revista que se lanza en el mismo periodo en que el planeta m\u00e1s cercano al Sol aparenta retroceder. Digo aparenta porque el fen\u00f3meno mercurial es s\u00f3lo eso, una ilusi\u00f3n \u00f3ptica que traza un lazo serpentino en el cielo. 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