{"id":82,"date":"2021-03-24T17:59:02","date_gmt":"2021-03-24T17:59:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literariacentro.org\/revista-literaria-enlinea\/?p=82"},"modified":"2021-12-11T17:28:04","modified_gmt":"2021-12-11T17:28:04","slug":"margenes-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.literariacentro.org\/revista-literaria-enlinea\/resenas\/margenes-del-mundo\/","title":{"rendered":"En los m\u00e1rgenes del mundo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Por Antonio Santiago Ju\u00e1rez<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Muchos quieren hacer el viaje del h\u00e9roe, pero pocos piensan en el alto precio a pagar, primero, porque nadie viaja acompa\u00f1ado \u2013en esto, el viaje se parece a la muerte\u2013; y segundo, porque nadie regresa siendo el mismo \u2013si es que regresa\u2013. Juan Manuel Torres jam\u00e1s lo hizo. Entre m\u00e1s se alejaba, menos deseaba volver. A diferencia de Ulises, se fue para la eternidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0No es dif\u00edcil entender los porqu\u00e9s. Hace a\u00f1os, cuando publicaba sus primeros relatos, Torres nos hizo sentir la imposibilidad de vivir en este mundo. Volver\u00eda a matarse de saber que nuestro farise\u00edsmo va al alza. Se accidentar\u00eda de nuevo si escuchara, defendiendo bellas causas, a los buenos y a las buenas de izquierda, a los buenos y a las buenas de derecha, a los buenos y a las buenas del centro, un\u00e1nimemente preparados para acusar de violento al contrincante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0No es que no haya razones por las cuales sea importante luchar, pero el farise\u00edsmo se ha apropiado de ellas y cada quien deposita en su enemigo todas sus vigas. Las redes sociales son lo que Orwell imagin\u00f3 como minutos de odio, solo que veinticuatro horas al d\u00eda. \u00bfC\u00f3mo no marcharse? El viaje debe asemejarse a la vida de los \u00e1rboles que Zaratustra contempl\u00f3: entre m\u00e1s altos crecen, m\u00e1s solos est\u00e1n. \u00bfQu\u00e9 tan lejos hay que irnos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Juan Manuel Torres fue un adelantado: en 1961, public\u00f3 sus primeros relatos. Poco despu\u00e9s dio a conocer visiones m\u00e1s complejas. Sesenta a\u00f1os han pasado y los temas que le obsesionaban comienzan a abordarse en pel\u00edculas como Interestellar, A ghost story, Coherence, o series como Dark; creaciones estas \u00faltimas que no por ser de actualidad resultan menos visionarias. El don de Torres para intuir mundos diversos sorprender\u00eda al mismo Borges \u2013a quien tanto le gustaban los espejos\u2013, por la nitidez con que describe las luces y las sombras del abismo:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2013Dime \u2013le dije\u2013, \u00bfqu\u00e9 cosa reflejan los espejos cuando se quedan abandonados, cuando no hay ning\u00fan observador que recoja las im\u00e1genes? <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2013Reflejan lo que tienen frente a s\u00ed. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2013No seas idiota. Si miramos un espejo diagonalmente vemos reflejos distintos a lo que podr\u00edamos ver desde un punto opuesto y no hay raz\u00f3n para pensar que cuando nosotros no estamos las im\u00e1genes desaparecen. Puedo plante\u00e1rtelo de otra manera: si nos colocamos frente a un espejo de tal manera que yo te vea a ti y t\u00fa me veas a m\u00ed, \u00bfqu\u00e9 es lo que objetivamente refleja ese espejo?; porque hay algo objetivo, \u00bfverdad? <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2013En un cuarto vac\u00edo los espejos reflejan una suma de luces y sombras, no hay en ellos ninguna imagen, todas las posibles se hallan sumadas las unas a las otras y as\u00ed solo se convierten en tonalidades de luz, en promedios de im\u00e1genes. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u2013\u00bfQuieres decir, que nuestro coraz\u00f3n tambi\u00e9n hace un promedio de las luces, de los peque\u00f1os amores y odios cotidianos? Puede que tengas raz\u00f3n, no me hab\u00eda dado cuenta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Ning\u00fan don es gratuito. El suyo, Juan Manuel lo pag\u00f3 caro pues, adem\u00e1s de visionario, fue un desarraigado. Cierto que un escritor siempre lo es: escribe porque no le queda de otra. Solo en la escritura bebe, un poco nada m\u00e1s, para despu\u00e9s seguir vagando en el desierto al que se haya condenado; pero su desarraigo, Torres lo soportaba tan poco como la escritura:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Lo que m\u00e1s me aterra es escribir. Por un largo tiempo me resisto a hacerlo porque temo que sea la vanidad la que me impulsa, o la necesidad de contar mentiras. Me resisto a escribir hasta que no me queda otro remedio, hasta que siento la imperante alternativa de escribir o desangrarme, y no s\u00e9 por qu\u00e9 hasta ahora prefiero conservar en paz la sangre, y no las palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">La de Torres es una escritura bella y desgarrada, terror\u00edfica y cruel, brillante como la luna sobre un bosque nevado. La intuici\u00f3n del abismo en Juan Manuel est\u00e1 estrechamente ligada a su visi\u00f3n de destino, es decir, a las palabras con que fuimos concebidos desde siempre. En esto se emparenta con Nietzsche y con su visi\u00f3n del eterno retorno \u2013aunque este \u00faltimo autor fuera m\u00e1s optimista\u2013. Torres se ve a s\u00ed mismo como un eterno Ulises condenado a cometer el mismo crimen, en la infinitud de mundos posibles, sin descanso y sin piedad.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Pero hay una historia que quiero contar, una historia que puede desarrollarse ante el espectador como una tragedia representada por t\u00edteres. Los t\u00edteres son bellos o defectuosos (mejor es comprarlos de segunda mano, pues as\u00ed ya llevan un pasado en las ropas destrozadas), lo importante es que sepan convulsionarse por los di\u00e1logos que alguien indiferente les ordena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00bfPara qu\u00e9 somos necesarios si la tragedia se desarrollar\u00e1 a\u00fan sin nosotros? Si nuestro papel puede ser actuado por cualquiera, entonces \u00bfpara qu\u00e9 estamos aqu\u00ed? Borremos todos los nombres, y dejemos tan solo los puntos en el espacio, las estrellas que han de configurar las constelaciones de siempre, aunque las constelaciones sean solo una apariencia de estabilidad, pues lentamente, madurando sus sue\u00f1os, van cambiando de formas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Genio de lo que la academia denomina metaficci\u00f3n, explor\u00f3 lo que podr\u00edamos llamar, siguiendo en esto la segunda frase del Graf\u00f3grafo de Salvador Elizondo, el juego del \u201cescribo que escribo\u201d, fen\u00f3meno que la misma academia ha definido como un \u201cejercicio autorreflexivo y autorreferencial de la escritura\u201d. Literatura que se piensa a s\u00ed misma, que se revela consciente de su artificio. Al leer los cuentos y la novela de Juan Manuel Torres, dudo que su obra haya estado guiada por una definici\u00f3n como esta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00a0 \u00a0El escritor no es m\u00e1s que un m\u00e9dium que escribe lo que siempre fue llamado a escribir, y es aqu\u00ed, en la intuici\u00f3n de lo eterno, donde se encuentra el mirador desde el que puede alumbrarse la obra de Juan Manuel Torres que, m\u00e1s all\u00e1 de un simple artificio, es la manera de mostrarnos la irrealidad de un mundo que \u2013a pesar de lo silvestre de sus instituciones, tan patentes como peri\u00f3dicas, tan seguras de si mismas\u2013, siempre est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1. Al igual que Odiseo, Juan Manuel se atrevi\u00f3 a sumergirse en el Hades para palpar las ra\u00edces de lo real:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">En alg\u00fan lado debe estar la verdad de lo que queremos decir. Es necesario escarbar y escarbar, ir acomodando todas las piezas de las maneras m\u00e1s diversas hasta que formen el rompecabezas, hasta que con la suma de sus signos puedan lograr transmitirnos alg\u00fan significado. Hay que probar una y otra vez, hacer que Ulises emprenda esto o lo otro, que camine, que vuele, o que muera; que busque entre todas las puertas la \u00fanica salida del laberinto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1 por su amor al laberinto Torres se qued\u00f3 atrapado en sus im\u00e1genes. Ulises mismo estuvo a punto de ello, pero los dioses quer\u00edan que retornara al hogar, met\u00e1fora del camino que, siguiendo el ejemplo de Helios, hace el esp\u00edritu hacia a lo profundo de s\u00ed mismo para resurgir m\u00e1s brillante despu\u00e9s. Se trata de la muerte inici\u00e1tica que la literatura cuenta de una y mil formas. Es el para\u00edso, pues no existe otra forma de nombrar el retorno. En El viaje, Torres lo intuye as\u00ed:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">El lugar es semejante a un vas\u00f3n lleno de rosas o a un bargue\u00f1o taraceado con pedacitos de hielo. Es un sitio que da la impresi\u00f3n de seguridad, de no encerrar sorpresas, de que todo lo que en \u00e9l ocurre ha sido prefijado en otro sitio a\u00fan m\u00e1s seguro. Es como una catedral en la que por todas partes corre un apacible murmullo de hierba y r\u00edo. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">Hay dos entradas; pero en tanto que una conduce directamente a la sala, la otra se aventura en un t\u00fanel decorado de abundantes kakemonos que recuerdan vagamente ciudades inexistentes y p\u00e1jaros enloquecidos en paisajes de nieve. En el interior hay dos escritorios de caoba y el visitante tiene la impresi\u00f3n de que ha llegado a casa, de que en cualquier momento mam\u00e1 saldr\u00e1 a ofrecerle sus compotas y confituras. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">El olor dominante es quiz\u00e1 el de s\u00e1ndalo, que surge como var\u00f3n reci\u00e9n ba\u00f1ado en aguas de miel y de vainilla. Sobre los escritorios hay siempre rosas exactas y miniaturas de marfil. La alfombra contribuye tambi\u00e9n a la intimidad; dan ganas de entretejerse en ella y quedarse para siempre en ese mundo ordenado y preciso donde todo se desarrolla sin turbulencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; font-size: 14pt;\">\u00bfPor qu\u00e9 no quedarse en ese mundo? Porque no se nos da por descontado. Hay que ir a buscarlo como hicieron Ulises primero y Torres despu\u00e9s. Creo que a Juan Manuel le falt\u00f3 tiempo. Hizo bien en orientarse contra el juego en el espejo, decidi\u00f3 lo correcto viviendo al margen pues solo desde all\u00ed es posible descender. Se atrevi\u00f3 a bajar a los infiernos. Por desgracia, no pudo encontrarse. No tuvo la gu\u00eda de Hermes, o no lo escuch\u00f3. A\u00fan as\u00ed, con sus pel\u00edculas, sus cuentos y su novela Didascalias, en su tr\u00e1gico hero\u00edsmo, Torres nos ha dejado un relato inigualable del infierno, abismo al que debemos descender si deseamos encontrarnos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Antonio Santiago Ju\u00e1rez &nbsp; Muchos quieren hacer el viaje del h\u00e9roe, pero pocos piensan en el alto precio a pagar, primero, porque nadie viaja acompa\u00f1ado \u2013en esto, el viaje se parece a la muerte\u2013; y segundo, porque nadie regresa siendo el mismo \u2013si es que regresa\u2013. Juan Manuel Torres jam\u00e1s lo hizo. 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